Pesca de altura: qué es y dónde puede practicarse

Pesca de altura

La pesca de altura es aquel tipo de pesca que se realiza en alta mar, alejados de la costa. Es un pesca que puede tener dos modalidades: la profesional (pescadores que trabajan para industrias y que se encargan de servir el pescado que llega a nuestras casas) y la pesca deportiva. Es en esta última en la que nos centraremos, después de haber hablando ya de la pesca de orilla, la submarina o la pesca de río. Anteriormente nos habíamos adentrado en el mundo de las embarcaciones, eligiendo los mejores barcos para practicarla, hoy nos encargaremos de explicar qué es, sus modalidades y los mejores lugares para practicarla:

Como ya dijimos, es aquella pesca que se realiza alejados de la costa y es principalmente la que realizan grandes barcos que tienen capacidad congeladora para pescar especies como la merluza, boquerón o bacalao. Se diferencia de la pesca de bajura en que esta última se realiza cerca de la costa para capturar piezas como la sardina, caballa o atún entre otras.

La pesca deportiva, de reciente creación

Aunque es cierto que el ser humano ha practicado la pesca desde tiempos inmemoriales, no es hasta finales del siglo XIX que se realizaron las primeras expediciones de pesca deportiva de altura, debido a la necesidad de contar con grandes barcos y buenos equipos de pesca. Se considera que Charles Frederick Holder fue el iniciador de esta práctica además del fundador del Tuna Club de Avalon de California y el Torneo de las Rosas de Pasadena, ambos en Estados Unidos. Su experiencia como zoólogo y biólogo marino le hizo publicar libros con interesantes historias sobre las capturas y sobre la manera de pescarlas, así como detalles de todo tipo de cada una de las especies con las que se encontraba. Suyos son libros como ‘Los peces de caza mayor de los Estados Unidos’ del año 1903, ‘Pesca deportiva en California y Florida’ de 1908 o ‘Recreaciones de un deportista en la Costa del Pacífico’ de 1910, entre otros. Él fue el precursor y el que animó a otros amantes de la pesca a realizar estas primeras expediciones en alta mar, una experiencia que aquellos que la practican (ya sea en competiciones como la de la Pesca del Gran Atún Rojo, o amateurs) califican como increíble y que supera todas las expectativas de un amante de la pesca.

Pesca a brumeo y equipo de pesca

Dentro de la pesca deportiva hay varias modalidades, fluvial, costera y de altura. Nosotros nos centraremos en esta última, que es un tipo de pesca no tan común como las otras dos pero en la que se obtienen muy buenos resultados y resulta muy emocionante para los amantes de este deporte. Como ya habíamos hablado es necesario tener un buen barco – es probable que haya que pasar varios días en alta mar – y un buen radar que nos indique en dónde hay bancos de peces disponibles. Hay que planear muy bien cuándo se va a comenzar la aventura y cuáles van a ser tanto las condiciones climatológicas como las condiciones del mar. También es necesario un buen equipo de pesca. ¿La elección? Ante todo que sea resistente (el oleaje y los fuertes tirones pueden partir una caña que no esté preparada para este tipo de modalidad).
La variante de captura más común es la llamada ‘brumeo’. Muy parecida al curricán, consiste dejar el barco a la deriva (también se puede fijar mediante una boya que en el momento de la pesca se pueda soltar rápidamente) y tener cebo atractivo para atraer a las presas. Las cañas se colocan en la popa de la embarcación y se lanza el anzuelo  a una distancia superior a 10 metros. No es aconsejable utilizar más de tres aparejos, ya que las líneas pueden enredarse entre ellas. Además,  hay que lanzar el anzuelo a distintas profundidades para poder tener más opciones de pesca. Una vez lanzado el cebo (sardina, lacha, etc) tan sólo queda esperar al pique, que es la parte más emocionante y tiene que ver, ante todo, con la destreza del pescador.

Qué pescar en alta mar

Es un tipo de pesca que tiene muchos ejemplares de peces disponible. Evidentemente depende de la zona, pero las capturas más comunes son agujas, espetones, bonitos, todo tipo de túnidos y un sinfín de especies. Sin embargo, la más atractiva, sobre todo para los pescadores más experimentados, en el gran atún gigante, ya que hay numerosos campeonatos de pesca de este ejemplar a lo largo y ancho del planeta. Sin ir más lejos, este mes de septiembre dos valencianos se han llevado el primer premio de la Copa Internacional de Pesca de Atún Gigante de Canadá. Aun así, recuerda, una variante de este atún gigante, el atún rojo salvaje, está en peligro de extinción, por lo que es importante preservar este tipo de especie.

Los mejores lugares para practicar

Islas Canarias. No tenemos que alejarnos mucho de la Península para encontrar un lugar ideal para practicar la pesca de altura. Muy cerca de las islas hay ya profundidades de hasta 400 metros y gracias a su clima subtropical y sus corrientes oceánicas, la cantidad de ejemplares disponibles es abrumadora. La zona costera cercana a La Gomera y Lanzarote es muy abundante en marlín azul así como blanco y dorado, aunque estos en menos cantidades. La época ideal para pescarlos, desde junio hasta finales de octubre. Ya metidos en el invierno, el atún rojo se acerca a las costas. Y también otro ejemplar más curioso, el tiburón martillo.

Madeira. Un excelente clima y unos paisajes asombrosos hacen de esta isla un lugar ideal para organizar unas jornadas de pesca. Es en sus aguas en donde se ha batido el record de tamaño de una captura de marlín azul (460 kilos), pero también hay otro tipo de especies como atún rojo, pez martillo, marrajo, barracuda, barril, etc. Nada más salir de la costa podemos encontrar profundidades de hasta 1.000 metros ideales para este tipo de pesca. Aunque el ejemplar más pescado en esas costas en el marlín azul, cada vez hay más adeptos que pretenden conservarlo porque, aunque no está en peligro de extinción, el número de ejemplares se han visto drásticamente reducidos en las últimas décadas.

Otros lugares a lo largo del planeta para practicar la pesca de altura son el Golfo de Maine en Estados Unidos, los cayos de Florida, el marte del Norte en Europa, Quepos en Costa Rica o las aguas de la isla de Pemba en Kenia.

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