Cómo cazan los leones: el por qué del acecho en grupo

Manada de leones

Si pensamos en leones, probablemente nos venga a la mente la imagen de un grupo descansando tranquilamente en la sabana africana. Se trata de una de las fotografías más habituales del rey de la selva. Esto es así porque el león es un animal social, suele vivir en manadas formadas por hasta tres machos adultos, muchas más hembras y varios cachorros. El motivo es sencillo: la supervivencia. El macho necesita a la hembra para subsistir, ya que ella es la encargada de cazar y, por tanto, de proporcionar el alimento. Por eso, donde hay un león, es frecuente encontrar al menos una leona.

Sin ella, el macho puede intentarlo, y de hecho lo hará, pero carece de la agilidad y la destreza de su compañera para realizar una cacería con éxito. Además, para un león no es fácil camuflarse ni correr largas distancias, por eso la caza da mejor resultado si se realiza en grupo.

Son muchas las expediciones, informativas o de turismo, que intentan capturar en imágenes la caza del león. Pero lo cierto es que estos depredadores son mucho más activos de noche que de día, ya que la oscuridad favorece que las potenciales presas no les detecten.

Presas que en la mayoría de los casos son ñus, cebras e impalas. A veces también búfalos, gacelas, jirafas e incluso en alguna ocasión carroña. Los seres humanos no entran, en principio, en su dieta, salvo que no quede alternativa.

Al acecho

El león caza de una manera muy particular: al acecho. Esto es, vigila a la presa y cuando esta está lo suficientemente cerca se lanza a por ella, directo a la garganta. El rey de la selva no es rápido en las distancias largas, pero sí tiene mucha aceleración, lo que le permite capturar a su víctima antes de que pueda reaccionar.

Por eso el éxito radica en que la presa no le detecte antes. Ahí es donde entra en juego la cacería en grupo. El proceso es el siguiente: uno o varios felinos se acercan a la presa o presas para ser detectados; el rebaño huye pero en la estampida se encuentra con más leones que se lanzan a por el animal que se separa del grupo. En otras palabras, el león juega al engaño para hacerse con su alimento.

Leona al acecho

Ellas cazan pero ellos comen primero

El reparto de roles en la manada no acaba aquí. Cuando llega la hora de comer, el primero en hacerlo es el líder del grupo, un león macho. A continuación es el turno de las cazadoras y las demás leonas de la manada, que no dudan en luchar para conseguir la mejor ración. Los últimos en alimentarse son los cachorros, así que cuando la comida escasea, algunos mueren de hambre.

La escasez de alimento es precisamente, junto a las luchas de poder entre los machos y la caza ilegal de este animal, una de las razones de que el rey de la selva esté en peligro crítico. En las últimas dos décadas su población ha descendido algo más del 20%.

La mano del hombre está detrás de esa reducción del número de presas, pero tampoco hay que olvidar un dato. Pese a la estrategia de la cacería y a que basta sólo un mordisco para sentenciar la faena, los leones únicamente aciertan en aproximadamente uno de cada cinco intentos.

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