Golfo de Alaska: el falso mito de que los mares no se mezclan

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El mar siempre está rodeado de mitos y leyendas… Hoy nos proponemos desmontar uno de los mitos más extendidos en las redes sociales: el Golfo de Alaska, el lugar en el que dos océanos se encuentran y sus aguas jamás se mezclan, creando una barrera visible e inmutable: a un lado aguas azules, al otro las aguas gélidas y parduzcas del glaciar.

Lo has leído más de una vez, ¿verdad? Dos mares en lucha el uno contra el otro, pugnando sin mezclar sus aguas, frente a frente. El origen del mito se ha sustentado a lo largo de los años con pruebas visuales como esta imagen que puedes encontrar en Internet del fotógrafo Ken Smith, tomada en 2010 mientras realizaba una travesía por la zona.

La realidad es que el mar Báltico y el mar del Norte se encuentran en el golfo de Alaska y sus aguas, sí, se mezclan. Ken Bruland, profesor de ciencias oceánicas de la Universidad de California, fue el primero en desmitificar esta creencia y estudiar este fenómeno al examinar los remolinos que se forman en el Golfo de Alaska y que se extienden a lo largo de cientos de kilómetros de diámetro.

Aguas que se mezclan en el Golfo de Alaska

¿Es verdad que las aguas jamás se juntan en el Golfo de Alaska?

Brulan explicó que es falso que estos dos tipos de agua nunca se mezclen. Las diferencias de densidad y salinidad entre el agua que procede del glaciar Copper y el agua marina salada hacen que el proceso de confluencia sea más lento. Con el tiempo ambas aguas se homogeneizarán y se mezclarán de forma natural. Pero mientras tanto se genera este curioso fenómeno que a ojo de los humanos simula una barrera natural que separa dos aguas con diferentes propiedades, en contacto y sin mezclarse.


Los remolinos junto a la costa de Alaska se caracterizan por contener enormes cantidades de sedimentos glaciales, arrastrados por ríos como el Copper, lo que aporta un color más turbio a sus aguas. El río Copper desemboca al este de Prince William Sound (un entrante del Golfo de Alaska) llevando consigo una pesada carga de arcilla y sedimentos. De ahí que la visibilidad de este fenómeno se aquí más evidente que en otros lugares.

Los remolinos o eddies generados por las diferentes corrientes son un fenómeno más habitual de lo que aparece, no sólo en el golfo de Alaska. Los Eddies de Agulhas, o “anillos de corriente”, tienden a estar entre los más grandes del mundo, transportando agua cálida y salada del Océano Índico hasta el Atlántico Sur. Ciertos tipos de remolinos pueden producir la proliferación de fitoplancton. A medida que estas masas de agua se mueven, transportan nutrientes desde las profundidades hacia la superficie fertilizando las aguas superficiales para la aparición de plantas microscópicas y nutrientes en océano abierto.

Desmentido el mito de los dos mares que chocan, la realidad no deja de ser igual de asombrosa.

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