Hechas a mano con materiales ecofriendly

El Sol puede ser tanto el mejor amigo como el peor enemigo de los pescadores y deportistas en el agua. Tras años de experiencia, los ojos de estas personas se vuelven precisos, calibrados para las aguas en las que trabajan y disfrutan de su trabajo y tiempo libre. Pero sin las gafas de sol adecuadas, el reflejo del Sol en el agua puede causar estragos en la vista, agotando por completo el único recurso con el que cuenta el pescador para avistar sus presas.

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Todas las gafas de sol de COSTA están hechas y ensambladas a mano en Florida (USA).

Aunque recibimos piezas para nuestras gafas de sol de todo el mundo, la mayoría de nuestras lentes Costa se fabrican a mano en nuestro taller de Daytona Beach, Florida, porque todavía no hemos encontrado una máquina que haga el trabajo como una persona.

No menos de ocho personas examinan tus gafas Costa antes de que te protejan. Es la única manera de saber cómo mantener los altos estándares que necesitamos para tener confianza en la garantía que ofrecemos por nuestras gafas.

Testimonio de un técnico COSTA: “Cada par de gafas que hago, yo mismo las corto, corto las lentes, las pongo en las monturas, recorto el cristal si lo necesita. No puede ser demasiado apretado, ni demasiado flojo. Tiene que ser el adecuado, por lo que nuestro cliente obtiene un producto de calidad. Hay una gran cantidad de tiempo y esfuerzo que van en cada par de gafas de sol COSTA. Antes de que llegue al consumidor, ha pasado por las mano, como mínimo, de ocho personas.”

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Monturas fabricadas con bio resina

Las monturas están compuestas por una resina natural prácticamente indestructible. La bio-resina utilizada en las monturas Costa, es obtenida del árbol del ricino y que se biodegrada en sólo 10 años, frente a los plásticos tradicionales que tardan 500 años.

Además, la resina natural ofrece una mayor durabilidad, una reducción general del peso y la posibilidad de que las monturas mantengan la forma en condiciones opuestas, desde el calor extremo hasta el frío intenso, lo que resulta crucial para los pescadores que luchan contra los elementos.

Incorporar una montura de resina natural reduce las emisiones derivadas de la producción un 40 por ciento y mantiene significativamente a raya la huella de carbono de la empresa.
El ricino también ayuda a complementar los ingresos de los agricultores y contribuye a mantener a un precio asequible los alimentos en muchos países subdesarrollados o en vías de desarrollo.